martes, 13 de agosto de 2013

Cristo vive


Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. https://play.google.com/store/apps/developer?id=l.montt

lunes, 12 de agosto de 2013

Lili

De gloria en gloria va creciendo para cristo.

Lee la biblia

Lee la biblia todos los día y veras la gloria de Dios descender en tu vida.
http://youtu.be/uEJPnT5Gwlo

La gloria de Dios


Fe

La fe es, generalmente, la confianza o creencia en algo o alguien.1 Puede definirse como la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia, o como la suposición de que algo reflexionado por uno mismo es correcto aunque falten pruebas para llegar a una certeza sobre ese algo. La fe va de la mano con la confianza. Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de algo que aceptan por fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían y de otros aspectivos de tipo emotivo o cultural. La palabra «fe» puede también referirse directamente a una religión o a la religión en general. La Fe según la Biblia[editar · editar fuente] La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26). Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos: "la Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve" (Heb 11:1). La palabra griega: élenchos se suele traducir tradicionalmente por: 'convicción', pero como hemos visto, la fe no es sólo convicción; sino obrar consecuentemente con lo que uno cree. Élenchos también significa: "evidencia" o "prueba de algo". Así pone Yakov (Jacobo, o Santiago) el ejemplo de Abraham: que creyó a Dios y le fue contado por justicia, pero únicamente validó esa convicción cuando llevó a su hijo al altar, como Dios le había mandado (Heb 11:17; Stg 2:21-22).